Conseguir que unos terrenos bajo los que descansan cadáveres de afroamericanos esclavizados en Estados Unidos y sus familiares estén en manos de la comunidad de descendientes para cuidarlos y protegerlos de quienes niegan su existencia y ponen en peligro su integridad.
Este es el propósito que mueve desde hace ya más de siete años a Bethesda African Cemetery Coalition (BACC), una organización que nació en la Iglesia Bautista Macedonia de la localidad que le da nombre.