El socialdemócrata Bernardo Arévalo ganó finalmente en la madrugada del lunes la presidencia de Guatemala tras un boicot judicial que permaneció en vilo al país por siete meses, pero reconoció que su carrera de obstáculos está lejos de terminar: “Nos guardan desafíos inmensos”, advirtió.
Desde el balcón del Palacio Nacional, en el centro de la capital, Arévalo pidió a los guatemaltecos acompañarlo en su gestión para rescatar las instituciones del país de la “corrupción” y lograr el desarrollo social en este empobrecido país centroamericano.