Huracán Lala golpea Hawái mientras Indonesia no deja de temblar

Dos emergencias naturales completamente diferentes mantienen bajo vigilancia al Pacífico durante las primeras horas de este domingo 16 de agosto. Mientras el huracán Lala pasa peligrosamente cerca de la Isla Grande de Hawái con vientos de 80 mph, Indonesia continúa registrando actividad sísmica después del devastador terremoto M7.7 de Flores.

En Hawái, el problema ya no es solamente lo que pueda ocurrir. Las bandas del huracán están provocando lluvias torrenciales e inundaciones, mientras el núcleo de Lala pasa muy cerca del extremo sur de la Isla Grande.

En Indonesia, en cambio, el terremoto principal ocurrido en Flores ha sido seguido por centenares de movimientos. A esto se sumaron durante el sábado otros fuertes sismos en Sumatra y Sulawesi, además de nuevos temblores en la región de Flores.

Lala alcanza vientos de 80 mph cerca de Hawái

El National Hurricane Center (NHC) mantiene a Lala como huracán categoría 1, con vientos máximos sostenidos de 80 mph, unos 130 km/h.

En la actualización de las 6:00 p. m. HST, el ciclón se encontraba aproximadamente 35 millas —55 kilómetros— al suroeste de South Point, en la Isla Grande, y alrededor de 180 millas —290 kilómetros— al sureste de Honolulu. Se desplazaba hacia el noroeste a unas 9 mph.

Esto coloca al centro de Lala extremadamente cerca de Hawái.

La combinación de vientos de fuerza de huracán, lluvias intensas, inundaciones repentinas y oleaje peligroso mantiene la situación especialmente delicada en la Isla Grande.

Las lluvias ya están afectando las islas

Las bandas de Lala continúan desplazándose sobre sectores de Hawái.

Las precipitaciones acumuladas durante el episodio han provocado inundaciones y problemas de movilidad, especialmente en sectores expuestos de la Isla Grande.

La amenaza puede persistir incluso después de que el centro del huracán comience a alejarse. En sistemas tropicales de este tipo, las bandas de humedad pueden continuar descargando grandes cantidades de lluvia durante horas.

Por eso, la evolución de Lala deberá medirse no solamente por la velocidad de sus vientos, sino también por las inundaciones, deslizamientos, crecidas de ríos y daños en carreteras que puedan producirse.

Indonesia continúa sintiendo los efectos del M7.7

A miles de kilómetros de Hawái, Indonesia enfrenta una emergencia completamente distinta.

El terremoto más importante de la secuencia continúa siendo el M7.7 ocurrido en la región de Flores durante la madrugada del sábado.

La solución del USGS sitúa el terremoto en M7.7, aproximadamente 68 kilómetros al norte-noroeste de Ende, con una profundidad de 10 kilómetros. El organismo asignó al evento intensidad máxima estimada de VIII en la escala MMI, correspondiente a sacudidas severas.

BMKG ha manejado parámetros ligeramente diferentes, incluyendo una profundidad de 15 kilómetros. Esa diferencia es normal durante el análisis de grandes terremotos y debe identificarse según la fuente utilizada.

El movimiento produjo además un tsunami, cuya alerta fue posteriormente cancelada cuando las autoridades determinaron que había desaparecido la amenaza inmediata.

Las réplicas continúan

Después de un terremoto M7.7 es esperable una prolongada secuencia de réplicas.

BMKG había contabilizado más de 235 movimientos posteriores en uno de sus cortes oficiales, incluyendo algunos suficientemente fuertes como para volver a sacudir edificios previamente afectados.

Durante las primeras horas del domingo en Indonesia continuaron apareciendo terremotos pequeños y moderados en la región.

Esto no significa necesariamente que vaya a ocurrir otro terremoto comparable al M7.7. Sin embargo, las réplicas fuertes representan un peligro real porque pueden provocar nuevos derrumbes en estructuras debilitadas.

Sumatra también registró un fuerte terremoto

La actividad del sábado no se limitó a Flores.

Un segundo terremoto importante ocurrió bajo Sumatra del Norte.

El USGS mantiene este evento en M6.9, localizado cerca de Pematangsiantar. Su catálogo de terremotos significativos lo sitúa actualmente aproximadamente 15 kilómetros al norte-noroeste de Pematangsiantar, con una profundidad revisada cercana a 172.5 kilómetros.

La cifra supone una nueva precisión respecto a soluciones anteriores que colocaban el hipocentro alrededor de 183 kilómetros.

Por su considerable profundidad, este terremoto presenta características muy diferentes al M7.7 superficial de Flores.

Además, no representa un escenario típico de generación de tsunami, precisamente porque su ruptura ocurrió profundamente bajo tierra.

Sulawesi: otro movimiento completa una jornada extraordinaria

Sulawesi Central también registró un terremoto fuerte durante el sábado.

Los parámetros de este evento fueron revisados después de las primeras estimaciones. BMKG había difundido inicialmente una magnitud superior, pero actualizaciones posteriores modificaron tanto la magnitud como la profundidad.

Esto demuestra por qué en las primeras horas después de un terremoto es fundamental distinguir entre una magnitud preliminar y una solución posteriormente revisada.

Flores, Sumatra y Sulawesi corresponden, además, a regiones geográficas y sistemas tectónicos diferentes. La coincidencia temporal de los terremotos no demuestra que uno haya provocado directamente los demás.

Indonesia está sobre uno de los sistemas tectónicos más complejos del planeta

La concentración de terremotos fuertes resulta impactante, pero Indonesia se encuentra precisamente en una de las zonas de mayor actividad tectónica de la Tierra.

El archipiélago está situado dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico y en una región donde interactúan grandes placas y numerosas microplacas.

Esa configuración permite que diferentes sectores del país produzcan terremotos importantes sin que necesariamente exista una conexión causal inmediata entre ellos.

Por eso sería incorrecto presentar los terremotos de Flores, Sumatra y Sulawesi como una única ruptura que se está desplazando por Indonesia.

Hawái e Indonesia: dos emergencias sin relación

La coincidencia entre el huracán de Hawái y los terremotos indonesios tampoco implica relación física entre ambos fenómenos.

Los huracanes obtienen su energía fundamentalmente del océano cálido y de determinadas condiciones atmosféricas.

Los terremotos, por el contrario, se originan por la liberación de energía acumulada debido al movimiento de bloques de la corteza terrestre.

Que ambos acontecimientos estén ocurriendo prácticamente al mismo tiempo constituye una coincidencia temporal de enorme interés informativo, pero no una relación causal.

¿Representan estos fenómenos alguna amenaza para República Dominicana?

Ninguno de los terremotos registrados en Indonesia supone una amenaza de tsunami para República Dominicana o el Caribe.

El huracán Lala tampoco representa peligro para territorio dominicano: se encuentra en el Pacífico central, a miles de kilómetros del Caribe.

Para República Dominicana, la vigilancia meteorológica debe mantenerse centrada en la evolución del Atlántico tropical, el Caribe y las ondas tropicales que avanzan desde África hacia las Antillas.

En materia sísmica, los acontecimientos de Indonesia tampoco permiten anticipar un terremoto en La Española.

República Dominicana posee su propio escenario tectónico asociado principalmente al límite entre las placas del Caribe y Norteamérica.

Dos fenómenos que seguirán bajo vigilancia

Las próximas horas serán especialmente importantes en Hawái.

Aunque Lala continúa como huracán categoría 1, su proximidad a la Isla Grande significa que pequeñas variaciones en trayectoria o intensidad pueden cambiar considerablemente las condiciones experimentadas en tierra.

En Indonesia, el principal elemento a observar será la evolución de las réplicas del terremoto M7.7, cualquier nuevo movimiento fuerte y, especialmente, los cambios en el balance de víctimas y daños.

El Pacífico presenta así dos imágenes completamente diferentes de la fuerza de la naturaleza: un huracán pasando prácticamente junto a Hawái y una Indonesia que continúa temblando después de uno de sus terremotos más fuertes y destructivos del año.