Gregory Adames, empleado y víctima del colapso de Jet Set, declaró durante el juicio de fondo que las eventualidades que ocurrían en el establecimiento eran comunicadas a Antonio y Maribel Espaillat. Entre ellas mencionó filtraciones de agua, caída de plafones, fallas en los aires acondicionados, falta de bebidas, insuficiencia de mesas y necesidades de personal.

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